Bolardos de piedra
Parte de Experiencias de la ciudad
- Medio
- Fotografía
- Dimensiones
- Dimensiones variables
Stone Bollards fue fotografiado en las calles de Shenzhen, una ciudad ampliamente asociada con la velocidad, la eficiencia y un intenso ritmo de trabajo. Al pasar por una intersección, noté que los bolardos de piedra que bordeaban el camino estaban cubiertos de rayones, marcas de impacto y superficies desconchadas. La mayoría de estas huellas habían sido dejadas por bicicletas eléctricas que se movían a través de los estrechos espacios entre ellas, registrando encuentros repetidos entre vehículos, cuerpos y el espacio urbano limitado.
Instalados originalmente para dividir la carretera, restringir el tráfico y mantener el orden público, los bolardos se convirtieron gradualmente en una forma involuntaria de registro urbano. Cada marca sugiere un paso realizado a corta distancia, un giro apresurado o un momento de fricción dentro de una ruta concurrida. Aunque las personas en movimiento permanecen ausentes de las fotografías, su velocidad y presión se conservan indirectamente en las superficies dañadas.
Me acerco a estos objetos como pequeñas secciones transversales de la ciudad. Reflejan los densos patrones de circulación de Shenzhen y el ritmo cotidiano producido por el trabajo, los desplazamientos y la presión económica. La gente busca continuamente rutas más rápidas, negociando, pasando y chocando dentro de espacios restringidos, mientras que las oportunidades para hacer una pausa se vuelven cada vez más limitadas.
A través de estas piezas silenciosas de infraestructura pública, la obra examina cómo la eficiencia urbana actúa sobre el cuerpo y se traduce en rastros materiales visibles. Los daños en los bolardos pertenecen a la carretera, pero también funcionan como metáfora de la velocidad, la compresión y el cansancio que experimentan quienes se desplazan por la ciudad.








