La pradera ardiente
Parte de Tierra natal
- Medio
- Fotografía, Collage
- Dimensiones
- Dimensiones variables
La pradera ardiente toma su título de una colección de cuentos del escritor mexicano Juan Rulfo. Después de graduarme de la universidad, mis visitas a mi ciudad natal se limitaron principalmente al período del Festival de Primavera. Como resultado, mis primeras fotografías fueron tomadas casi todas en invierno: campos fríos, vacíos y desolados, y los incendios de residuos de cultivos esparcidos por toda la tierra. Estas escenas de quema aparecieron como una práctica agrícola estacional y como una forma de que la tierra respirara durante el invierno.
Hace varios años, a mi abuelo le diagnosticaron cáncer de pulmón. Cuando regresé a casa para visitarlo a finales del verano, encontré otro lado de mi ciudad natal más plenamente que antes. Comparado con el invierno, el paisaje era completamente diferente: las plantas prosperaban, los campos eran húmedos, densos y llenos de vitalidad. También difería marcadamente de la imagen relativamente singular de mi ciudad natal que tenía en la memoria. A partir de ese momento, comencé a juntar escenas rurales fotografiadas en diferentes estaciones, usándolas para reconsiderar la tierra más de cerca.
A través de este proceso continuo, gradualmente me di cuenta de que la misma tierra que aparece árida y ardiente en invierno vuelve a cobrar vida intensamente en primavera y verano. Desde el comienzo de la agricultura, el ciclo estacional de este paisaje parece haber continuado de la misma manera: quema, letargo, germinación, crecimiento, cosecha y quema nuevamente. Dentro de este ciclo, la tierra sustenta continuamente la vida humana y al mismo tiempo aguanta el paso del tiempo.
Un año después, mi abuelo falleció. Cuando regresé una vez más, me volví más consciente de que la vida humana también parece arder, desvanecerse, desaparecer y volver a crecer en esta tierra. En este sentido, The Burning Prairie ya no es simplemente un registro de un paisaje rural o de una actividad agrícola; también se convierte en una forma de pensar sobre los ciclos de la vida, la memoria familiar y la relación entre las personas y la tierra. La obra reflexiona sobre cómo los ritmos naturales pueden reflejar el destino humano, desarrollándose entre el cambio estacional y la experiencia personal.















