Nadie puede sentarse en la silla para siempre
Parte de Reproducción de imágenes
Nadie puede sentarse en la silla para siempre se basa en imágenes en línea de líderes, foros y entrevistas montadas que circularon públicamente. Utilizando inteligencia artificial, elimino las figuras de estas fotografías, dejando solo rastros borrosos de los espacios que alguna vez ocuparon. El cuerpo claramente visible desaparece, mientras que la silla, el escenario, el telón de fondo y la silueta residual forman juntos una imagen suspendida entre la presencia y la ausencia.
En las fotografías originales, la figura es el centro incuestionable y sirve para mostrar estatus, autoridad e imagen pública. Una vez eliminado, la estructura visual cambia. Las sillas vacías, el espacio perturbado y las huellas que no se pueden borrar por completo hacen que la idea de “posición” sea más visible que antes. La silla deja de funcionar simplemente como mueble y se convierte en un símbolo de cargo, poder, expresión y legitimidad pública.
La eliminación de la IA no hace que la figura desaparezca por completo. Bordes borrosos, formas residuales y vacíos incompletos sugieren que el poder siempre deja rastros y que el borrado técnico no puede eliminar por completo lo que una vez registró una imagen. Aunque las personas son eliminadas, las posiciones que ocupaban permanecen.
La obra examina la relación entre poder y visibilidad en las imágenes públicas, al tiempo que señala una condición más amplia: nadie puede ocupar la misma silla para siempre. Los individuos se van, las identidades cambian y las posiciones son reemplazadas, mientras el escenario, el orden y los modos de visión construidos en torno al poder continúan operando. A través de actos de eliminación y retención, la obra reflexiona sobre la temporalidad del poder y sobre cómo la ausencia puede hacer que su estructura sea nuevamente visible.











